¿Por qué debes tener un reloj automático?

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Relojes automáticos, la infravalorada alternativa a los manuales y smartwatches

Cuando queremos comprarnos un reloj, normalmente pensamos en uno manual o en un smartwatch, dejando los automáticos en un segundo plano. Craso error, y en este artículo descubrirás por qué...

Por Susana Navas  |  03 Noviembre 2021

Más allá de su función principal y de todas las que ha ido adquiriendo con la tecnificación de los modelos, los relojes forman parte de una persona tal y como lo hace una fragancia o unas sneakers. No nos sorprende que haya quien se sienta desnudo si se le ha olvidado ponérselo o no puede llevarlo por una situación concreta.

Un reloj puede decir mucho de una persona, es una forma de mostrar tu personalidad y sello dependiendo del estilo, la correa, la esfera... También, huelga decirlo, puede ser un símbolo de tu condición social, puesto que en el mundo del lujo los relojes parecen representar mucho más que la hora.

Llevar un reloj elegante, con colores neutros como negro o marrón, expresar ser exitoso.
Llevar un reloj elegante, con colores neutros como negro o marrón, expresar ser exitoso. Envato Elements

Parece claro que el reloj sigue siendo una pieza fundamental en cualquiera de sus variantes. Y precisamente hablando de los tipos de reloj, cuando pensamos en este accesorio lo primero que se nos viene a la cabeza es el clásico reloj manual o, por el contrario, los smartwatches que llegaron arrasando con muchas más utilidades que un reloj tradicional. Pero, ¿qué hay de la tercera pata de la mesa, el reloj automático?

Los relojes automáticos llevan años sumidos en la sombra, totalmente infravalorados y desplazados a un segundo o tercer plano. De hecho, seguro que unos cuantos de los que nos estéis leyendo ni siquiera conocéis del todo su utilidad. Pero para eso estamos nosotros, para romper una lanza por los relojes automáticos y demostraros por qué merecen un reconocimiento hoy inexistente.

Reloj automático... y olvídate de pilas y tiempos de cargas

Salvo los smartwatches, y cada vez menos, el resto de relojes suelen tener un aspecto similar. La diferencia reside en su interior, y en particular, en qué necesita para funcionar. Los relojes manuales funcionan con una pila que hay que cambiar cuando se agote, mientras que los smartwatches van con batería cargable. También tenemos los relojes mecánicos, a los que hay que darle cuerda cada varios días para no perder fuerza.

La manera de cargar un reloj manual es darle cuerda a la corona.
La manera de cargar un reloj manual es darle cuerda a la corona. Freepik

A diferencia de todos ellos, el reloj automático se activa y se da cuerda automáticamente con cualquier movimiento de brazos, lo que significa que no hay que estar pendiente de darle cuerda manualmente, cambiar pila ni cargar batería. Incluyen en su mecanismo un rotor que trabaja al detectar el movimiento de la muñeca y hace funcionar y mantener la carga del muelle del reloj.

Pero, ¿y si estoy en casa tumbado sin mover ni un dedo? El reloj se desactivará, pero no por eso pierde su utilidad ni necesita de un componente externo. Únicamente le basta volver a moverte para ponerse manos a la obra de nuevo.

Existen, por tanto, tres formas de mantener cargado un reloj automático: agitarlo suavemente, caminar en el día o darle cuerda de forma manual. Además, suelen tener una reserva de carga de más de 40 horas , por si no has hecho ninguna de las tres cosas últimamente.

A niveles de autonomía, por tanto, resulta más práctico todavía que la longeva pila de los relojes tradicionales, por no hablar de los smartwatches, con los que nos vemos obligados a cargar el reloj cada día, un paso atrás para muchos usuarios que ya tienen más que suficiente con estar pendientes de cargar diariamente el móvil y el portátil (y los auriculares, y el altavoz, y un cada vez más largo etcétera).

El reloj preferido en el mercado del lujo

Aunque en el mundo de a pie no se tenga prácticamente constancia del reloj automático, en el mercado de lujo no hay marca que no cuente en sus filas con preciados relojes de este tipo. Desde que el relojero John Harwood perfeccionara el mecanismo de los relojes automáticos con el invento del parachoques, las principales marcas de lujo se interesaron por estos relojes. Rolex creó en 1933 su propio mecanismo de peso que giraba los 360º completos, lo que solo fue un indicio de que la automática venía para quedarse.

Y así fue cómo los relojes automáticos se convirtieron en la piedra preciosa de las grandes marcas. ¿Por qué esta obsesión? Los expertos apuntan a un movimiento de segundero mucho más fluido, sin parones, lo que transmite más elegancia. Y nada como una elegancia impostada para conquistar al noble de turno.

5 relojes automáticos para todo tipo de público

Como no todos nuestros lectores pertenecen a la nobleza, aquí os dejamos cinco relojes automáticos de toda clase, condición y, sobre todo, precio, para darle una oportunidad a estos relojes.

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